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En la tercera sesión descentralizada de la Comisión de Constitución y Reglamento, Guillermo Dulanto y Gonzalo Gálvez destacaron la necesidad de contar con información detallada sobre los costos de tener un Parlamento bicameral.

Por Fernanda Vegas Sernaqué. 20 junio, 2022. Publicado en Suplemento Semana

Restablecer la bicameralidad en el Congreso tiene un costo económico, de acuerdo con la cantidad de senadores y diputados que integren cada cámara. Sin embargo, más allá de considerar el costo monetario, Guillermo Dulanto, doctor en Gobierno y Cultura de las Organizaciones y profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Piura, destacó que es fundamental considerar primero “los costos de oportunidad” que genera cada sistema.

En la tercera sesión descentralizada de la Comisión de Constitución de Reglamento del Congreso, que se realizó en la UDEP, Dulanto Rishing señaló que, desde un enfoque económico, optar por un sistema bicameral puede fundamentarse por dos razones: la metodología económica y la influencia del Congreso en la economía peruana. A través de estos puntos, explicó cuáles son los costos de oportunidad que ha generado tener un Parlamento unicameral.

La bicameralidad desde la metodología económica
Explicó que, según la metodología económica, hay costos externos que han generado las decisiones del Parlamento unicameral. Por ejemplo, mencionó “los retiros indiscriminados de las AFP y de la CTS”, medidas que consideró apresuradas y que “están provocando un quiebre en el sistema”.

Otro de los costos de oportunidad, que ha traído la presencia de una sola cámara, es la priorización errada de los intereses del Estado. El profesor Dulanto señaló que en el Estado se manifiestan dos tipos de intereses: los explícitos por la ciudadanía y los instrumentales, que generan beneficio a la sociedad”. Para saber qué tipo de intereses deben atenderse con miras al crecimiento económico del país, indicó que “los congresistas deben tener un criterio objetivo”.

“Por ejemplo, a pedido de la población, podemos acatar una política de protección para cerrar las fronteras y favorecer a los productos peruanos. Sin embargo, no tomamos en cuenta que hay intereses instrumentales que se perjudican, y es que, en la economía, está demostrado que el libre mercado abierto funciona mucho mejor que el proteccionismo”, sostuvo.

Al respecto, también opinó que es posible que los congresistas se vean motivados a cambiar su criterio por generar simpatía en la ciudadanía, para mantenerse en un cargo público. “Esto podría no ocurrir en el caso de establecer un Senado, ya que contaríamos con una cámara reflexiva, encargada de evaluar las decisiones que tome el Congreso desde distintas aristas, considerando los efectos a corto y largo plazo”, explicó.

Por otro lado, destacó que, con un sistema bicameral, se reduciría la probabilidad de corrupción entre los poderes del Estado, pues, “ahora, es muy fácil que se den casos de colusión entre el Ejecutivo y el Legislativo”, generando mayores costos de oportunidad al Perú. Por todo ello, el economista remarcó que, para hacer una comparación real entre los costos de la unicameralidad y la bicameralidad, no solo deben considerarse los costos monetarios, si no también los costos de oportunidad.

Por su parte, el doctor Gonzalo Gálvez, profesor asistente de la Facultad de Derecho, señaló la necesidad de que la población tenga información objetiva respecto a la inversión. “Se ha dicho que un parlamento bicameral será más costoso. Pienso que debe estudiarse si esta afirmación tiene sustento real o si es una aseveración carente de toda razón. En ese análisis debe tenerse en cuenta cuánto le cuesta al país, hoy en día, el funcionamiento del actual Congreso y no olvidar que lo barato sale caro”, opinó.

Influencia económica de la bicameralidad
Sobre la influencia de la bicameralidad para mejorar la actividad económica del país, explicó que, con el Senado y la Cámara de Diputados, “existiría una mejor representación territorial”, ya que la cantidad de miembros en cada cámara se decide de acuerdo con el número de regiones y de personas en cada una de estas.

El doctor Gálvez, añadió que, según el predictamen, actualmente, cada congresista representa un aproximado de 250 000 ciudadanos, lo que “genera dudas sobre el grado de representatividad del Parlamento” y destacó que, la primera tarea del parlamentario no es la de legislar o fiscalizar, sino la de “representar, y hacer de comisario del ciudadano”.

Priorizar la eficiencia del Congreso
Los profesores Dulanto y Gálvez coincidieron en que establecer dos cámaras en el Congreso ayudaría a que las decisiones sean mejor estructuradas. Por ello, destacaron que, desde un enfoque económico y también legislativo, es más provechoso pensar que un Parlamento bicameral apostaría por leyes acertadas, que generarán más beneficios a la ciudadanía en general, gracias al mejor reparto de funciones en el sistema.

“La crisis política es, como todas, una oportunidad para salir fortalecidos y mejores. La bicameralidad no es la solución a esta crisis, pero es el primer paso a una reforma que necesita ejecutarse”, puntualizó el doctor Gálvez.

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